—Era la persona más valiente que conocí.
Mateo también se acercó.
—¿Nos quería?
Raúl los abrazó a los dos.
—Más que a nada en el mundo.
Los niños guardaron silencio un momento.
Luego Sofía dijo:
—Entonces ella estaría feliz de que estés aquí.
Raúl miró hacia el cielo azul.
Sintió algo que no había sentido en años.
Paz.
Porque finalmente entendía algo que le había tomado casi una década aprender.
Irse puede parecer un sacrificio.