Las cosas de quienes ya no están no representan un peligro… representan recuerdos. El verdadero desafío no es evitar esos objetos, sino aprender a convivir con lo que significan. Cuando el miedo se va, lo que queda es lo más importante: el amor, la memoria y la paz.
¿Es correcto usar las cosas de un difunto o dormir en su cama? La respuesta que muchos no esperan.