Su larga vida también se vio favorecida por hábitos saludables. Hacía ejercicio con regularidad, evitaba el tabaco y el alcohol y mantenía una vida social activa. María tenía otro hábito inusual que puede haber contribuido a su longevidad: su amor por el yogur.
Le gustaba la marca española La Fageda, un yogur probiótico conocido por sus bacterias que combaten la inflamación. Sus mañanas solían comenzar con un batido repleto de ocho cereales diferentes.