tarjeta, sin nombre, solo las flores puestas ahí con el cuidado de alguien que sabe que hay formas de decir gracias que no necesitan palabras. Lupe las miró un momento, luego miró el cielo y sonrió de la misma forma en que había sonreído cuando vio llegar a remedios aquella mañana. Como alguien que no se sorprende de que las cosas encuentren su camino, porque siempre ha sabido que hay algo en el mundo que las guía hacia donde deben estar. Sin explicación, sin nombre, pero ahí, siempre ahí.
“NUNCA TE AMÉ EN 50 AÑOS” — LA HUMILLA EN SUS BODAS DE ORO… Y ELLA ROMPE EN LLANTO ANTE TODOS…