Porque el cuerpo ya tiene su propio sistema para equilibrarse.
No necesita soluciones extremas.
Ni atajos milagrosos.
Así que aquí está la verdad:
El bicarbonato con limón no es magia.
No transforma tu cuerpo de un día para otro.
No sustituye una dieta equilibrada.
Ni atención médica.
Pero sí revela algo importante.
Cómo funcionan los contenidos virales.
Prometen mucho.
Simplifican todo.
Y omiten lo esencial.