Cuando una persona mayor atraviesa una etapa delicada, estos 4 cambios pueden aparecer y merecen atención.


1. Disminución del apetito y cambios en la ingesta de alimentos y líquidos

Una de las señales más comunes cuando alguien está cerca del final es la pérdida de apetito y de interés por beber líquidos. Conforme el cuerpo deja de necesitar la misma cantidad de energía, las ganas de comer disminuyen gradualmente. También puede haber dificultad para tragar, lo que hace que incluso pequeñas cantidades de comida o bebida resulten incómodas o peligrosas.

Esto no significa que estés fallando en cuidar a esa persona: es un proceso natural del cuerpo al acercarse al final de la vida.


2. Cambios en los patrones de sueño y disminución de la actividad

En etapas avanzadas, es habitual que la persona esté más somnolienta, duerma gran parte del día y responda poco a estímulos externos. Puede parecer casi inconsciente incluso cuando está despierta, y tiende a descansar mucho más de lo habitual.

Este aumento del sueño está relacionado con el cuerpo que reduce gradualmente sus funciones para conservar energía.


3. Cambios en la respiración

La respiración de una persona que se acerca al final de su vida puede volverse irregular o diferente a lo normal. Puede presentarse como pausas entre respiraciones, respiraciones superficiales o patrones distintos como la respiración de Cheyne-Stokes (ojos de respiración profunda seguidos de pausas).

Estos cambios reflejan alteraciones en el control respiratorio a medida que los órganos vitales empiezan a detenerse lentamente.