En los antiguos caminos del desierto vivía un sabio llamado Zahir, conocido porque entendía el corazón humano mejor que nadie. Por su tienda pasaban comerciantes, viajeros, amantes heridos y personas rotas por la traición

Una tarde llegó un hombre con los ojos cansados y el alma temblando.
—Mi esposa me fue infiel —dijo—. Dice que se arrepiente, que fue un error. Llora, me ruega, promete que jamás volverá a pasar. Mi corazón quiere perdonarla. Dime, sabio, ¿qué me espera si me quedo?