Muchas veces basta con:
- dejar de estar disponible siempre
- no aceptar cada invitación
- priorizar tu bienestar
Las relaciones sanas no requieren que te esfuerces constantemente para ser aceptado.
Llegar a cierta etapa de la vida no significa alejarse del mundo, sino aprender a estar solo donde realmente vale la pena. Estar en un lugar donde te reciben con naturalidad, interés y respeto no debería ser algo raro… debería ser lo mínimo.