Mira al frente. Desliza la cabeza hacia atrás como si quisieras tocar una pared imaginaria detrás de ti. Mantén 5-10 segundos, relaja y repite 8-10 veces. Imagina una línea recta desde la oreja hasta el hombro. Este movimiento es clave para contrarrestar el adelantamiento.
Gira la cabeza lentamente hacia la derecha, mirando sobre el hombro. Mantén 10 segundos, regresa al centro y repite al lado izquierdo. Haz 4-5 repeticiones por lado. Siente el estiramiento suave en los músculos laterales del cuello.
Sube los hombros hacia las orejas, mantén 3 segundos y baja despacio. Luego, abre el pecho llevando los omóplatos juntos (como si apretaras un lápiz entre ellos). Mantén 5 segundos y repite 8 veces. Respira profundo en cada repetición.
Haz esta secuencia todos los días. La consistencia es lo que trae resultados.
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Consejos prácticos para potenciar los resultados
Para que la mejora sea más rápida y duradera, combina la rutina con estos hábitos simples: