Porque en un mundo que exige perfección constante, la humanidad suele quedar en segundo plano.
La verdadera pregunta no es quién cambió más, sino por qué la industria sigue exigiendo tanto.
Porque en un mundo que exige perfección constante, la humanidad suele quedar en segundo plano.
La verdadera pregunta no es quién cambió más, sino por qué la industria sigue exigiendo tanto.