• Ansiedad extrema al entrar en contacto con las personas, lugares o cualquier circunstancia que recuerde el acontecimiento.
El paciente suele evitar conversaciones, lugares, personas y, en general, cualquier cosa que pueda relacionarse con el trauma.
• Palpitaciones, dificultad para respirar y secreción elevada de sudor cada vez que se recuerda el hecho desencadenante.
• Incapacidad para recordar detalles importantes del acontecimiento traumático.
• Sentirse psíquicamente distante, entumecido y paralizado ante cualquier experiencia emocional normal.
• Perder el interés por las aficiones y diversiones.
• Mostrar signos de hiperactividad: Dificultad para dormir, irritabilidad, incapacidad para concentrarse o alarmarse con mucha facilidad.
Los síntomas duran un mes como mínimo y afectan a la capacidad del paciente para retomar su vida normal tanto en casa, como en el trabajo o en las situaciones sociales.
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