Ella misma resume su filosofía de vida en una frase sencilla pero poderosa: “El cuerpo envejece, pero el alma no tiene por qué hacerlo”. Y quizás ahí esté la respuesta a por qué, a sus 87 años, se levanta cada día con una sonrisa, lista para seguir disfrutando de la vida.
Las 4 vitaminas que toma una mujer de 87 años para mantenerse llena de vitalidad