“Entonces explícalo.”
“Los niños dicen cosas extrañas.”
La tensión en el gimnasio aumentó como nubes de tormenta.
Y fue entonces cuando Brian, de repente, señaló hacia la entrada. “¡Aquí está la señorita Tammy!”, gritó. “¡Ya llegó!”
Todas las cabezas se giraron.
Una joven entró al gimnasio. Miró a su alrededor, confundida por las miradas. Entonces, su mirada se posó en Brian y sus padres.
La madre de Brian dio un paso hacia ella.
—Tammy —dijo bruscamente—, ¿has estado recibiendo regalos de mi ma