Con calma, Jimena le dice a Nadia que permanezca y disfrute del hotel, explicando que ella no tiene culpa alguna; el culpable es Tomás.
Expone su patrón de infidelidades, asegurándole a Nadia que también fue engañada, y la envía a su habitación ya pagada.
Luego, Tomás es llevado a la oficina de Jimena, donde conoce a su abogada, Mariana Chen.
Dentro de la oficina, Jimena revela que sabe de sus infidelidades desde hace casi un año y que ha planeado cuidadosamente cómo poner fin al matrimonio.
Detalla que la mayoría de los bienes —incluyendo la casa, el automóvil y varios hoteles— le pertenecen legalmente a ella, financiados con su herencia e inversiones.
Mariana confirma que Tomás recibirá los papeles de divorcio, respaldados por pruebas exhaustivas recopiladas por un investigador privado.
Jimena cierra la conversación dejando algo muy claro: nunca necesitó a Tomás para nada.

Ella lo enfrenta sobre cómo sacrificó su propia carrera para apoyarlo, solo para ser traicionada repetidamente.