Ha transformado el dolor en fuerza, convirtiéndose en su propia persona y no en “la esposa de Tomás”.
Al cortar la cinta inaugural, siente una profunda paz.
Recuerda el rostro sorprendido de Tomás, no con ira, sino como el momento en que se eligió a sí misma: un triunfo mucho más grande que cualquier venganza.