El carácter no se anuncia, se demuestra.
Se construye en silencio, en decisiones difíciles y en la forma en que tratamos a los demás cuando no obtenemos nada a cambio. Conocerlo en otros —y en uno mismo— es una de las habilidades más valiosas para vivir con claridad, respeto y paz interior.
Para ver el verdadero carácter de alguien, fíjate sólo en dos cosas.