
Todos quisieron convencerlo de no hacer “esta locura”, como ellos le dicen, pero él ya había tomado su decisión: quería el divorcio.
Conocer a un nuevo amor.
El jubilado de 93 años de quien desconocemos el nombre, frecuentaba un centro cultural llamado “Cupido”. Y nunca más acorde el nombre… porque Cupido hizo su trabajo y allí conoció a quien se convirtió en su nuevo amor.
Un baile… un juego… una mirada… ¡y surgió el flechazo! Una nueva mujer hizo volver a latir su corazón de excitación y amor y decidió que viviría lo que le quedara de vida, al lado de la mujer de sus sueños.
Iba a ser difícil comunicarlo a la familia, él lo sabía bien; pero estaba determinado a hacerlo. Reunió el coraje necesario y les planteó la situación a todos.
Su esposa se negaba a darle el divorcio y nada pudieron hacer sus hijos y sus nietos para convencerlo de no seguir adelante con “esta locura”: él quería lo que él quería.
Los comentarios en las redes sociales estaban repartidos. Por un lado, los que opinaban con desprecio. “¿Cómo va a hacer eso a su edad?”. Por el otro, los que le dedicaban comentarios positivos con admiración y por último, los que criticaban no sin una pequeña cuota de envidia por la decisión tomada.
Su vida se había hecho rutinaria y él se sentía ahogado. Esta nueva mujer, le devolvió las ganas de vivir y no él no quiso dejar pasar la oportunidad de vivir un amor intenso y apasionado.