Rompiendo barreras: Anciano de 93 años deja a su esposa por una nueva aventura amorosa. Quiere “rehacer su vida”.

El Dr. Marco Acquisti, su abogado, lo asistió en todas las cuestiones legales. Se organizó el divorcio por medio de teleconferencia y el matrimonio decidió que la esposa se quedaría con la casa y una pensión de 300 euros que él le brindaría. Él, a cambio, recibiría su libertad.

Dicen que “el corazón quiere lo que el corazón quiere”. ¿Tenemos derecho a cambiar nuestra vida a esta edad? ¿Vale la pena intentar un nuevo amor en la vejez?