Para Einstein, la pregunta no era si Dios existe, sino si somos capaces de percibirlo plenamente. Su respuesta fue clara: no del todo. Pero en cada ley descubierta, en cada estrella observada y en cada misterio comprendido, estamos leyendo una página más del universo. Y eso, en sí mismo, ya es una experiencia profundamente espiritual.
Si Dios es real, por qué no podemos verlo según reflexiones atribuidas a Einstein.