
Al llegar al hospital, ella le revela que fue su madre de acogida durante ocho meses en 1982, el año en que entró en el sistema de tutela tras la muerte de su madre.
Confiesa que no pudo protegerlo, y que por eso Marcus bloqueó esos recuerdos de su memoria.
Después de décadas buscándolo, finalmente lo encontró justo antes de recibir su diagnóstico terminal, para poder disculparse y decirle la verdad: que lo que le sucedió nunca fue su culpa.
Dorothy confiesa que su esposo abusivo lastimó a Marcus cuando él era un niño en su hogar de acogida, y que ella tenía demasiado miedo para impedirlo.
El trauma hizo que Marcus olvidara por completo ese periodo.
Al ver su reacción de miedo años después, Dorothy dejó a su esposo, se divorció y dedicó el resto de su vida a encontrar a Marcus para pedirle perdón.

Ella le muestra cartas y fotografías, incluyendo un recuerdo feliz de un helado y una canción que su madre solía cantarle, lo que provoca en Marcus un leve atisbo de memoria.