
Cuando el banco me llamó para informarme que mi propio hijo había presentado documentos falsificados en los que afirmaba que padecía demencia temprana y que ya no estaba capacitado para administrar mi propio dinero.
Aquella mañana, cuando el banco me llamó, casi ignoré la llamada… hasta que me di cuenta de que era mi banco de toda la vida, cuarenta años.
En la sucursal, un gerente me informó que mi hijo Daniel había intentado tomar el control de mis cuentas utilizando documentos falsos que afirmaban que yo sufría demencia.