La defensa de Rachel fracasó. Videos y audios demostraron el asalto. Le negaron la fianza y más tarde fue condenada.
Michael perdió su empleo. Tres meses después, Emily dio a luz a una hija sana.
La llamó Grace.
La sala del tribunal estaba en silencio cuando Claire Whitmore, embarazada de siete meses, se mantuvo firme, sosteniéndose a sí misma.
Al otro lado, Lydia Hale estaba sujeta por los alguaciles, ya no calmada, solo furiosa.
El juez habló con frialdad: “La señora Hale agredió a la señora Whitmore durante una audiencia judicial.

Este tribunal no tolerará la violencia.”
Se le preguntó a Claire si podía continuar. Se enderezó y dijo: “Sí, su señoría.”
El juez ordenó que Lydia quedara bajo custodia por asalto grave, intimidación y desacato al tribunal.
Esta vez, no hubo escapatoria. Lydia gritaba mientras la llevaban, pero nadie la miraba.
Todos miraban a Daniel Whitmore, el esposo de Claire.
El juez reveló que Daniel sabía del acoso de Lydia y no hizo nada. Su silencio, dijo el juez, contribuyó a crear la violencia.
Se emitió una orden de protección completa y los fiscales abrieron una investigación.
Fuera del tribunal, Daniel intentó hablar con Claire. “Viste cómo me lastimaba”, dijo Claire. “Y no hiciste nada.”