La viuda pobre compró un rancho por 10 pesos — Se heló al ver que la casa estaba llena de serpientes..

Nosotros le pertenecemos a ella. Y Esperanza, sentada en su portalito mirando el atardecer, sentía una paz profunda, porque había encontrado lo que estaba buscando, no un rancho, no una casa, sino un hogar en su propio corazón. ¿Y tú, qué harías en mi lugar? ¿Lucharías contra la naturaleza o aprenderías a vivir en armonía con ella? ¿Dejarías que el miedo guiara tus decisiones? ¿O escucharías la voz de la compasión? Valoras más tener razón o hacer lo correcto. Piénsalo.

Porque la vida tarde o temprano te pondrá en una situación donde tendrás que elegir. Y cuando ese momento llegue, recuerda la historia de esperanza. Recuerda que los finales no siempre son felices, pero sí pueden ser sabios. Recuerda que a veces lo más valiente que puedes hacer no es quedarte y pelear, sino soltar y seguir adelante.

Y recuerda, sobre todo que el verdadero hogar no es un lugar, es un estado de paz con quien eres y con el mundo que te rodea. Esperanza lo encontró después de perder todo. Y si ella pudo, tú también puedes.