Mariana Levi y José María Fernández fueron víctimas de un asalto a mano armada. El estrés del evento desencadenó un infarto fulminante en Mariana. A pesar de los esfuerzos por llevarla al hospital y los intentos médicos por salvarla, murió esa tarde. Los asaltantes nunca fueron capturados, uniéndose a las miles de crímenes sin resolver que caracterizan el sistema judicial mexicano.
Esta versión es consistente con los hechos conocidos y con las declaraciones de testigos y autoridades. No hay evidencia sólida que la contradiga. Los reportes médicos respaldan la causa de muerte. Los testimonios, a pesar de pequeñas variaciones naturales, coinciden en lo fundamental. No existe base fáctica para afirmar que algo