Niña desaparece en 1996 — 10 años después, su padre halla algo en una tienda usada

Niña desaparece en 1996 — 10 años después, su padre halla algo en una tienda usada

 

Roberto camina entre los estantes polvorientos del mercadillo cuando sus ojos se fijan en una muñeca de cabello rubio. Su corazón se detiene. Es idéntica a aquella que su hija Marina llevaba a todas partes antes de desaparecer hace 10 años. Con manos temblorosas, toma la muñeca y presiona su pecho.

Una voz infantil resuena en el silencio. Papá, ayúdame. No puedo salir de aquí. Roberto deja caer la muñeca al suelo, el rostro pálido de terror. Esa era definitivamente la voz de su marina. Era una mañana fría de junio de 2006 en Curitiba cuando Roberto Silva a los 52 años empujó la puerta chirriante del mercadillo Memorias perdidas en el centro de la ciudad.

El olor a mojo y objetos antiguos invadió sus fosas nasales mientras caminaba entre los estantes abarrotados de baratijas, ropa usada y juguetes olvidados. Roberto no estaba allí por casualidad. Durante los últimos 10 años, desde que su hija Marina desapareció a los 8 años de edad, había desarrollado el hábito obsesivo de visitar mercadillos, tiendas de segunda mano y ferias de antigüedades por toda la ciudad.

Era una esperanza desesperada de encontrar algo, cualquier cosa que pudiera dar una pista sobre el paradero de su niña. Marina Silva había desaparecido el 15 de agosto de 1996, un martes soleado. Había salido de casa a las 14es para ir a casa de su amiguita Leticia, que vivía solo tres cuadras de distancia en el barrio Aguaverde. El trayecto era seguro, una calle tranquila que Marina ya había recorrido decenas de veces, pero esa tarde simplemente nunca llegó a su destino.