Recetas para un corazón protegido
1. Hidratación fraccionada (la más importante)
En lugar de un vaso entero, toma tres o cuatro sorbos pequeños cada 15-20 minutos. Usa un vaso con marcas. (50 ml, 100 ml) para controlar la cantidad. No exceda los 150 ml por vez.
2. Agua a temperatura corporal
Nunca demasiado fría (de la nevera) ni demasiado caliente. Lo ideal es tibia o a temperatura ambiente (entre 22 y 30 °C). Para lograrlo, mezcle ⅔ de agua natural con ⅓ de agua hervida tibia. De esta forma, evitará el choque térmico, que puede provocar espasmos en las arterias coronarias.
3. Agua mineral blanda casera para la hipertensión
Hierva 1 litro de agua, déjela enfriar y añada una rodaja muy fina de limón (sin exagerar, solo un toque) y una hoja de menta. Esto invita a beber más despacio debido al sabor. Eso sí, no añada sal ni bicarbonato de sodio si padece hipertensión.
Indicaciones para un uso adecuado
Nunca beba un vaso grande de golpe, especialmente al despertarse, después de cenar o al regresar de una calle calurosa.
Evite el agua helada si tiene antecedentes de angina de pecho o hipertensión. Arritmias.
Controla la cantidad total diaria: entre 1.5 y 2 litros al día, distribuidos a lo largo del día. Si tienes insuficiencia cardíaca, tu médico podría limitarte la ingesta a 1.2 litros