Me llamo Celina Ramírez, tengo 69 años y siempre fui una mujer fuerte. De esas que se levantan temprano, preparan el café, ordenan la casa y aun así encuentran tiempo para cuidar de todos.
Durante años, mi vida giró alrededor de mi hija, Claudia Ramírez. La crié con amor, sacrificio y dedicación absoluta. Nunca imaginé que la vida me pondría frente a una realidad tan dura.
Todo comenzó con algo aparentemente simple: falta de aire. Al principio pensé que era cansancio, cosas de la edad. Pero con el paso de los días, cada escalón se volvía un desafío.